Los salesianos habían estado en Vichadero y estaban en Minas de Corrales, pero es recién en 1959 cuando el entonces cura párroco Carlos Partelli hace la primera gestión ante el Consejo Departamental de Rivera para que los hijos de Don Bosco se instalen en la capital riverense. En 1960 se acelera el proceso, y el 8 de enero de 1961 se pone la piedra fundamental de la obra. El Padre Rafael Pebaqué y después Roberto Cerón son, entre otros, símbolo del empuje de aquella primera hora, donde la liga de baby fútbol, el oratorio y el entusiasmo misionero marcaron los comienzos.
En 1985 llegan las hermanas, que se instalan en el «corazón» del barrio Bisio
Entre tantos que han entregado su vida en esta presencia de la Familia Salesiana, son especialmente recordados el P. Eduardo Bernardi, director y párroco, que celebró su pascua en plena tarea el 11 de noviembre de 1998, y la hermana Angelita Masera, que cumplió en esta ciudad su sueño de ser misionera, y que pudo expresar al final de su vida: «Me hice riverense con los riverenses y me quedé para siempre en Rivera».
La Parroquia San Pedro atiende un extenso territorio de campaña y una vasta zona de barrios populares riverenses. Con nueve capillas a su cargo y con gran variedad de servicios, el «Salesiano», como se le conoce popularmente, se ha ganado un lugar importante en el corazón y en la vida de mucha gente.
En este momento, toda la comunidad se está preparando para una misión parroquial. Centrados en la Palabra de Dios, ansiosos por formación y teniendo como meta fundamental llegar a las familias, son muchos los agentes pastorales que se encuentran dispuestos a encarar esta desafiante tarea apostólica. Además, la Parroquia asumió un importante espacio en una de las radios de la ciudad, al que se denominó «Entre Todos», y que significa una importante presencia en un ámbito tan querido por Don Bosco como el de la comunicación social.
Por otro lado, encontramos una intensa actividad de promoción social llevada adelante por la comunidad de hermanas: el Centro de Capacitación María Auxiliadora, que ofrece talleres a 120 adolescentes y jóvenes que han quedado fuera del sistema educativo formal; el Club del Niño «Rincón Don Bosco», en el barrio La Pedrera, del que participan 80 niños en edad escolar; la Academia de Informática, al servicio de los vecinos del Barrio Bisio; un merendero diario al que asisten más de 300 niños; el Oratorio festivo, como no podía ser de otra manera en una casa salesiana; la cooperativa de costura, que es una novedosa experiencia de apoyo a mujeres de la zona. Todo esta actividad se une a toda una tarea de catequesis, que abarca a más de 100 niños y a decenas de personas involucradas en los grupos, la Legión de María y las Comunidades Eclesiales de Base.
La Familia Salesiana en Rivera, encarnada profundamente en la diócesis de Tacuarembó, sigue su marcha, buscando dar respuesta nueva a los tiempos nuevos.